El arte de la Procrastinación
De pequeña ya me pasaba; tenía ganas de hacer cosas pero algo me bloqueaba.
Y desde que sé escribir tengo cuadernos llenos de métodos que pretenden conseguir realizar todo aquello que deseo.
Recuerdo una vez, tendría unos ocho años, que mi tía encontró un escrito en el que yo listaba una serie de hábitos que quería instaurar en mi vida:
Lavarme los dientes cada día, recoger mi cuarto, bailar máquina total delante del espejo…
Lo leyó delante de toda la familia (en Navidad) y me dió mucha vergüenza). Pero ahora conservo ese recuerdo con cariño:
yo ya era una friki de esto.
Y la cosa siguió después de la adolescencia y en la madurez:
Así que puedo decir que soy una experta en procrastinación.
¿Qué es la procrastinación?
La procrastinación es una manifestación de un miedo de fondo que me impide hacer algo, tomando diferentes formas: pereza, rechazo, ansiedad…
Me gusta coger los miedos y darles nombre y forma de monstruas:
La Insuficiente
que me hace sentir que no soy digna, que no merezco, que no soy suficiente.
La Saboteadora
que encuentra excusas super convincentes para no hacer algo.
La Perfeccionista
que quiere pasar del 0 al 10 sin vivir el proceso y los errores.
La Incomprendida
que me pone en un lugar de víctima.
La Engreída
me puede hacer creer que soy mejor que otros por hacer esto o no hacer aquello…
El ego y el origen del bloqueo
En realidad, esa manifestación de miedo es la voz del ego queriendo defenderme de algo, pero en realidad lo que hace es aislarme y crear sufrimiento.
Cuando quiero expandirme y manifestar mi creatividad —por ejemplo al emprender—, el ego entra en acción proyectando todos mis miedos.
Ese es el momento de decidir:
- ¿Quiero hacerle caso y seguir en la rueda del sufrimiento?
- ¿O quiero poner luz en mi oscuridad?
Lo que debes entender sobre el ego
Hay algo muy claro:
El ego nunca va a desaparecer, ya que forma parte de la mente humana.
Por eso, lo único que puedo hacer, ya es mucho (todo):
- Aprender a desenmascararlo.
- Aprender a decidir conscientemente si hacerle caso o no.
- Aprender a no hacerle caso.
- Aprender a ir en la dirección que deseo a pesar de las emociones incómodas.
Lo “bueno” del miedo
De por sí el miedo no es “malo”; muchas veces es un indicador de que tengo que tener precaución hacia algo me atrae; por lo tanto me puede servir de guía.
Si siento la monstrua de la insuficiencia, por ejemplo, puede ser porque estoy intentando realizar algo importante para mí. Hacer ese ese «algo» puede derribar la mentira de “yo no soy suficiente”.
Precaución sí. Evitación, no.
¿Desaparecerá la sensación de insuficiencia?
Puede ser, no es seguro. No me estancaré aquí. Lo que sí podré hacer, es ver ese pensamiento de insuficiencia llegar, reconocer que es mentira y dejarlo pasar, para ir en la dirección que deseo.
¿Cuándo estoy procrastinando?
- Cuando quiero emprender pero me saboteo.
- Cuando quiero escribir un libro y no me siento delante del portátil a teclearlo.
- Cuando quiero salir con alguien y no se lo comunico.
- Cuando quiero estudiar pero me pongo a hacer scroll en la red social de turno…
- Cuando tengo un deseo que se manifiesta y yo misma lo freno con pensamientos destructivos.
¿Cuál es el miedo de fondo?
- miedo al fracaso
- miedo a quedar mal
- miedo a la pobreza económica
- miedo a dar una imagen que no guste a los demás
- miedo a la incomodidad
El miedo al éxito
Y sobre todo: miedo a tener éxito.
El miedo al éxito es una especie de rechazo a conseguir lo que quieres, ya que la mayoría de personas que te rodea no lo consigue, y tienes miedo de que te desprecien por cambiar, por evolucionar, por atreverte a hacer lo que ellos no se atreven a hacer.
El miedo a ser rechazado por la “tribu”
Atreverse a Ser. Ese es el anhelo de todo el mundo. Pero muy pocas personas se lo permiten. Porque tienen demasiado miedo.
Y si yo no me estoy dejando llevar por el miedo, la mayoría de personas, sobre todo mis seres queridos, me harán cuestionarme lo que estoy haciendo o me criticarán.
Sabemos que ante el miedo, la respuesta más común es el ataque.
Pero como seres gregarios que somos, no queremos que nos expulsen de la tribu.
Así que nos autosaboteamos.
Elegimos no ser libres.
Cómo dejar de procrastinar
Sin embargo, hay otra manera de hacer las cosas, hay otra manera de vivir.
Permitiéndonos Ser.
Para estar en contacto con el Ser hay que despejar los obstáculos:
Paso 1
Ya me he dado cuenta de que el obstáculo es el ego en todas sus formas (monstruas).
Paso 2
¿Lo descarto o me quedo con esa historia? Lo descarto.
Paso 3
Equivocarme, fallar, fracasar, forma parte del camino y no pasa nada.
Paso 4
Recuerdo quién soy y quién quiero Ser, y actúo en esa dirección.
El proceso es lo importante
Si quiero emprender, pasaré por el proceso de fracasar y triunfar varias veces por semana.
Si quiero escribir un libro, pasaré por el proceso de sentarme a teclear tantas veces como requiera.
Si quiero salir con alguien, pasaré por el momento de pedírselo y aceptar lo que surja.
Si quiero estudiar, pasaré por el proceso de volver a ello cada vez que me distraiga.
Si tengo un deseo, pasaré por el proceso de aceptar los momentos incómodos.
¡Lo importante es el proceso!
El método “Volver”
A este proceso de volver una y otra vez a detectar a la mente ego, dejarla pasar y conectar con el Ser, yo lo llamo Volver.
Y no sólo funciona para dejar de procrastinar.
También sirve para dejar de juzgar, de menospreciar y de separarme de mí misma y de los demás.
Mejora las relaciones un 100%.
Comunicación consciente
Y la vida es relación.
Para vivir con satisfacción, para emprender con satisfacción, hay un único camino: tener una Comunicación Consciente.
- Conectar con el Ser
- Conectar con la Verdad
- Reírnos del ego
- Ser quienes somos
- Vivir cada proceso