Bypass espiritual: el arma secreta del ego
En el camino espiritual hay una trampa en la que creo que todas caemos tarde o temprano y en la que nos podemos quedar atrapadas varias vidas. Eso pasa cuando confundimos la paz mental con anestesiarnos emocionalmente.
De ahí puedes encontrarte sonriendo sin ganas, abrazando a alguien que te cae fatal o mordiéndote la lengua cuando estás deseando soltarle un zasca a tu amiga la impertinente, porque qué poco espiritual por tu parte sería que se notase tu falta de calma.
Qué es el bypass espiritual
El bypass espiritual es lo que haces cuando usas tus creencias o tus prácticas para reprimir o negar emociones.
Por ejemplo: estás sintiendo un volcán de ira y te dices «todo está bien, todo está bien». Y tienes un montón de frases perfectas para tapar lo que no quieres sentir:
- No hay un yo que sufra.
- El dolor no es real, soy amor, soy amor, soy amor.
- Esto también pasará…
- Todo es perfecto tal como es
Y aunque todas esas frases pueden ser verdad en cierto nivel, si las estás usando para no sentir, para no procesar, para hacer ver que no te está pasando… no es despertar a nada. Es, al contrario, una forma más de evasión. ¡Y tú que te pensabas que habías dejado las drogas!
El ego con ropa espiritual
El bypass es el ego disfrazado de espiritualidad. Es tu forma más sofisticada de evitar mirarte.
Porque antes, cuando lo hacías con Netflix, con donuts, con vino o con trabajo compulsivo, era una evasión mediocre, de gente normalita. Pero ahora lo haces con ropa espiritual, cantos espirituales, palabras trascendentes, y entonces te mientes a ti misma y encima te lo crees. El ego es muy listo y se sofisticará hasta el infinito. Por eso es urgente abrir el ojo que ve más allá.
Hacer un bypass es huir. Y por eso, si estás usando la meditación, el yoga o la espiritualidad para no sentir, lo que estás haciendo es aumentar tu neurosis. Cuando en realidad la función de esas prácticas es que te des cuenta de tu película mental. Para que algún día veas tan claro que es un cuento que decidas no entrar al trapo. Que lo veas tan absurdo como discutir con alguien en un sueño… y al despertar querer volver a dormir para tener razón.
Las emociones no son el problema
Muchas personas creen que si sienten rabia, tristeza o miedo es porque «aún no están despiertas». Como si las emociones fueran un signo de fracaso espiritual. Como que si tú estás en tu centro no sientes ese tipo de emociones.
Pero no. Igual que tienes un cuerpo físico tienes un cuerpo emocional. Y las emociones tienen una parte química y vienen de cómo estás interpretando lo que pasa. Aparecen, se mueven y se van. Sentirlas no es un problema.
Las convertimos en problema cuando nos creemos el discurso que viene con ellas.
Sentir vs. alimentar el ego
Si sientes rabia y te enganchas al pensamiento de «esta persona me ha hecho daño, me debe algo, tiene que sufrir», ahí sí estás reforzando el ego. Lo estás proyectando, lo estás alimentando y, por lo tanto, te estás haciendo daño a ti misma sin hacerle ningún bien a nadie.
Pero si sientes rabia, la dejas estar, la respiras, la observas sin montarte la película… se irá desinflando sola. Si no les das discurso a tus emociones, no las refuerzas. Y dejas de proyectarlas, con el tiempo.
Entonces, las emociones se dejan en paz. Se viven. Sin reprimirlas ni disfrazarlas. Ojo, vivirlas no significa tirárselas a la cabeza a nadie. Significa sentirlas. ¿La ira es como un fuego que sube por el esófago? Pues obsérvalo.
Qué pasa cuando no procesas
Si en vez de experimentar una emoción la ignoras o la manipulas, se enquista en tu cuerpo, se enquista en tu mente, y acaba saliendo de formas raras: histeria, dolor físico, enfermedad, más desconexión, asesinato.
O en versiones más light: pasivo-agresividad, juicios constantes, bucles mentales y superioridad espiritual. Muy poco sexy.
Cómo detectar si estás haciendo bypass
1. Intelectualizas la emoción mientras sucede
«Esto es mi herida de abandono activándose…» «Claro, es que mi niña interior necesita contención…»
Inciso: no me estoy burlando. Hay un tiempo en el que está bien ponerle nombre a lo que sientes para reconocerlo. Pero eso se convierte en un arma de doble filo cuando lo usas para hacer un bypass emocional intelectualizando la emoción.
2. La espiritualizas
«Esto no es real, no hay nadie aquí…» «Soy consciencia pura, esto es solo una ilusión…»
La no dualidad es un marco que te da la mayor perspectiva posible, pero es un arma de doble filo cuando la usas para hacer un bypass emocional espiritualizando la emoción.
3. Usas tus prácticas para evitar procesar
Meditas para no sentir rabia. Practicas yoga para huir de la tristeza. Repites afirmaciones positivas para no mirar el miedo que estás sintiendo.
4. Te sientes superior a quienes aún se enganchan a sus emociones
«Mira Mari, mira esa cómo monta un pollo en medio de la fiesta, si es que está superidentificada con su ego…»
Ojo con esto. Porque si estás juzgando a otros por «no estar en paz», tú tampoco estás en paz. Solo estás en otro nivel del mismo ego.
Las emociones se sienten
¡Repite conmigo! Las emociones se sienten.
Sin intelectualizarlas. Sin espiritualizarlas. Sin justificarlas ni reprimirlas. Se sienten en el cuerpo. Se respiran. Se observan. Incluso se expresan —bailando, gritando, escribiendo— sin discurso.
Y si lo miras más de cerca… ni siquiera eres «tú» gestionando la emoción. La emoción aparece. El pensamiento aparece. La identificación también aparece. Pero cuando lo ves, cuando de verdad lo ves… dejas de meterte en medio de todo eso. No le das bola. Lo dejas pasar.
Las emociones son grandes mensajeras químicas, pero no traen la verdad.
Caer en estas trampas es normal. Pero no darnos cuenta de que son trampas es escondernos todavía más dentro del escondite. La práctica tiene que ver con que se deshaga la identificación. Y eso puede acabar haciendo que no experimentes cierto tipo de emociones porque ya no te creas los pensamientos que las desataban —porque será la consecuencia natural de haber dejado de alimentar el cuento que las generaba.
¿Te has pillado alguna vez haciendo bypass? ¿O tú ya lo has superado todo? ¿Me lo cuentas en comentarios?